Debo admitir que ese es uno de mis mayores problemas. Soy muy poco sociable. Me agrada la gente que no impone barreras al presentarse. Recuerdo cuando conocí a Nia. La tipa siempre es amable y divertida y no tiene ese pedo impositivo que muchísima gente tiene. Por eso desde el inicio me simpatizó.
Pero la onda de conocer gente me da una hiperflojera gigantesca. Ayer una amiga me invitó a acompañarla al Velvet. Ella no tenía muchas ganas de ir pero estaba comprometida porque era un cumpleaños. De inmediato pensé que tendría que conocer gente nueva, a la que le gusta el Velvet. Yuck! ¿Yo vestirme y arreglarme para ir a semejante cosa? Me invadió la hueva. Le dije que mejor me llamara si la cosa estaba divertida. A la mera hora me mandó un mensaje diciendo que no. Ja. Me lo ahorré.
Pero en general la onda de poner atención a lo que la gente tenga que decirme no se me da. Y no me inspira. Por lo general termino desacreditándolos por cualquier pendejada.
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